Marcus Levine, es un escultor nacido en Yorkshire, Inglaterra. Un buen día decidió que quería hacer arte para ganarse la vida, y se trasladó a Budapest. Allí fue donde Empezó a “clavar clavos” en tablas de madera compuesta y curiosamente esto se convertiría más adelante en su estilo de vida.

Después de completar su primera “escultura con clavos” en otoño de 2005, Levine cree que ha perfeccionado su técnica, empujando los límites con cada nuevo trabajo, y la creación de interpretaciones cada vez más dinámicas de un objeto difícil de describir.

Levine puede tardar entre tres días y dos meses para completar una obra, obviamente dependiendo de la dificultad de la misma; en la que puede llegar a martillar aproximadamente entre 15.000 y más de 50.000 clavos. La mayoría de sus obras de arte se centran en el cuerpo humano, una extraña elección teniendo en cuenta que trabaja con algo tan rígido como lo son los clavos de acero, y más siendo para crear representaciones de tales formas curvas. “La interacción entre los clavos rígidos, angulares y las curvas suaves del torso humano, sería fantástico”.

Quizá lo más impresionante sobre el arte de Levine, es que no dibuja nada antes de iniciar a martillar, solo le basta con tener una fotografía en la mano y el resto corre por su cuenta. Una muestra de talento y machísima paciencia, que vale la pena resaltar. Disfruten!

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